GUARDADO PARA SERVIR!

24/04/2022

DEVOCIONAL DIARIO 

Celebrad con alegría al Señor, todas las tierras. Servid al Señor con alegría, venid ante él con cánticos. 

Salmos 100:1-2 

- Es servir a Dios con alegría una meta en tu vida? El salmista en el Salmo 100 nos anima a adorar al Señor con entusiasmo y satisfacción. También se nos anima a servir a Dios con alabanza, asombro (Sal. 2:11), agradablemente, de buena gana (Ef. 6:7). Sabemos que servir a Dios ya no es una obligación en nuestra interminable lista de cosas por hacer, ¡sino un privilegio y un honor!


- No servimos para ser salvos, sino que servimos porque fuimos salvados por Jesús! Esto debería cambiar nuestra actitud hacia Dios y las personas. Algunos siempre están exigiendo que Dios les sirva (¡como ellos dictan!) y siempre quieren que otros hagan todo por ellos. Recuerde: ¡usted fue salvo para servir!

- Mayor es el que SIRVE (Mt 23,11)! Jesús nos dio ejemplo haciéndose siervo, salió al encuentro de los impuros, lavó los pies de los discípulos... Lavó también nuestros corazones llenos de inmundicia... Sed más como Él: servid a Dios con temor, servid otros otros con amor.

Sirviendo con amor:

- Dios nos dio la Vida con un propósito! ¡Mira a tu alrededor, hay tanto que hacer!

- Ora y ponte a disposición para servir! ¡Dios tiene tanto que hacer en todos a través de nosotros!

- Todo lo que hagas en la casa, el trabajo, la escuela o la iglesia debes hacerlo como si lo hicieras para Dios. Dedícate a cada servicio que hagas. ¡Sed lo mejor para la gloria de Dios!

- Haced el bien, sed ricos en buenas obras, generosos en el dar y dispuestos a compartir (Cf. 1 Tm 6,18)

- Haced lo mejor para Dios! Orar, alabar, ayudar, testimoniar, compartir, trabajar, animar, enseñar, en fin: ser un buen y fiel servidor.


A orar: Señor Dios, que bueno es servir al Señor, ayúdanos cada día el está a tu disposición, con salud, lleno de tu unción, con vigilancia y sabiduría. que nosotros también sirvamos a mi prójimo con toda generosidad todos los días. Enséñame a ser productivo en el servicio de Cristo y en las buenas obras que tienes preparadas para mí. Dame siempre la humildad para servirte a Ti ya los demás con los dones que me has dado. Que pueda empatizar y ser más como Jesús, que se negó a sí mismo y nos sirvió, para el engrandecimiento de Tu Reino. ¡Gracias por todo esto, en el nombre de Cristo, amén!