QUIEN AMA A DIOS NUNCA OLVIDA!

19/02/2022

DEVOCIONAL DIARIO

Bendice al Señor mi alma! ¡No olvides ninguna de tus bendiciones! 

Salmos 103:2


El olvido forma parte de nuestra vida. Y si, por un lado, es bueno olvidar las ofensas y los problemas del pasado, por otro lado, hay muchos aspectos negativos en el olvido. Es bastante natural tener lapsos de memoria de vez en cuando, olvidar las claves, una contraseña, dónde pusimos el celular, una comida en el horno, una cuenta que pagar... Es molesto, pero quién no ha experimentado esto Pero, además de estos olvidos sanos y "normales" (porque tenemos una memoria selectiva que almacena cosas importantes y descarta cosas secundarias), existe otro tipo que es mucho más grave: el olvido de cosas muy importantes. Desgraciadamente, por enfermedad, falta de atención, estrés y distracciones, las consecuencias de este tipo de olvidos son mucho más graves, llegando incluso a ser fatales en algunos casos (olvido de niños en el coche, compromisos adquiridos, etc.). En cualquier caso, es necesario ejercitar la mente, estimulando la memoria para no borrar cosas importantes.


En el versículo de hoy, el salmista exhorta al alma misma a bendecir y no olvidar al Señor y sus bendiciones. Es un ejercicio que todos deberíamos hacer: animar la mente y el corazón a no olvidarse de Dios! 


No te olvides de Dios ni de sus infinitas bendiciones 

- Estimular tu mente para pensar en Dios durante el día. Ten una actitud de agradecimiento por todas las bendiciones recibidas, considéralas importantes. 

- Crear puntos de referencia visuales. Samuel erigió una piedra y la llamó Eben-ezer, para recordarles que Dios había ayudado al pueblo hasta ese momento (1 Sam. 7:12). Regístrate, marca, anima tu mente a recordar! 

- Orad y dad gracias por todo el bien que Dios ha hecho por vosotros. 

- Escribir un diario o programar peticiones de oración y respuestas. Con el tiempo, podrá volver a visitar esos recuerdos y ver cuánto se ha preocupado Dios por usted. 

- Cuenta las bendiciones! Haz una lista de las bendiciones de Dios en tu vida, colócala en lugares visibles (espejo, puerta del refrigerador, escritorio) y compártela con las personas que te rodean.


A orar: Señor mi Dios y Padre, muchas gracias por todas las bendiciones otorgadas! Que siempre recordemos y reconozcamos tu bondad y misericordia todos los días. En los detalles más pequeños, desde el aire que respiro hasta la gracia de la Salvación en Jesús, sé que el Señor me ha cuidado, ¡siempre! ¡Ayúdame a no olvidar ninguna de tus bendiciones, te alabo y te glorifico por todas ellas, en el nombre de Jesús! ¡Amén!